pekín. Han pasado 1.386 días desde que Omega, la marca suiza de relojes patrocinadora de Pekín 2008, instalase un reloj gigante en la Plaza de Tiananmen que descuenta los días, horas, minutos y segundos que quedan para que empiecen los Juegos, lo que está a tan sólo un mes de suceder. La ceremonia de inauguración se planificó entonces para las 8 de la tarde del día 8 del octavo mes de 2008, fieles como son los chinos a sus supersticiones, que señalan al ocho como el número de la suerte, la que necesitarán para conseguir que, como pretenden, los suyos sean los mejores Juegos de la historia.
Concluido oficialmente el Estadio Olímpico la semana pasada y a falta de que se inauguren el Centro de Prensa y la Villa Olímpica, Pekín ha dado por concluido con éxito el grueso del trabajo preparatorio y se encuentra ahora limando pequeños detalles para conseguir que el mecano encaje. La seguridad es la gran preocupación de una ciudad que no se cansa de advertir que las amenazas terroristas al evento son reales y fundadas. Desde la semana pasada entrar en el metro de Pekín es casi como embarcar en un avión: una misión de alta seguridad. >EFE