pamplona. Pocas citas logran reunir en Pamplona a tanta gente y de edades tan variadas como la procesión de San Fermín. Y la celebrada ayer no fue una excepción. Al contrario, fue una de las más multitudinarias de los últimos años. Miles de personas arroparon un año más al santo en todos y cada uno de los rincones del recorrido y durante las más de cuatro horas que se prolongó la procesión. Todo siguió el orden establecido, nadie se saltó el guión, hubo aplausos (muchos) vivas a San Fermín, a la alcaldesa y a algunos concejales, y también pitos y gritos contra Yolanda Barcina, a quien le invitaron a abandonar la ciudad en más de una ocasión. Tampoco hubo sorpresas en el tramo final. La procesión estuvo a punto de suspenderse (como ya ocurrió el año pasado) por los incidentes protagonizados al principio de la calle Curia por un grupo de personas contrarias a Barcina, pero finalmente la Corporación pudo despedir al Cabildo en la catedral y se celebró el momentico .
Con puntualidad británica, los timbaleros anunciaron la salida de la Corporación municipal diez minutos antes de que las campanas de la catedral dieran las diez. A esa hora y tras recoger al Cabildo catedralicio y al arzobispo, la comitiva engalanada emprendió la marcha en busca del gran protagonista: San Fermín. Abriendo la procesión, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos (los más admirados por los niños) y los dantzaris del Ayuntamiento, y al final, la Pamplonesa, también muy querida y respetada, que puso el broche musical a una mañana en la que sí algo no faltó fue la música. Las clásicas jotas (Al Glorioso San Fermín, en la plaza del Concejo y Qué hizo a San Fermín llorar, en la calle Mayor), el coro Canta el Yanta, que celebró su 15º procesión cantando a San Fermín o un emotivo Agur Jaunak , interpretado por los txistularis a la altura del pocico de San Cernin. En este lugar, las jóvenes Iranzu Navarro, de 16 años, y Ione Echaide, de 13, depositaron a los pies del santo dos ramos de flores.
Pero los sonidos de los txistus, gaitas y de la Pamplonesa, y las voces de las joteras no fueron los únicos que se escucharon durante el largo recorrido. Buena parte del público que se agolpaba en las calles del Casco Viejo también quiso poner su granito de arena en este maremágnum musical y acompañó a la comitiva con aplausos, mayoritarios, y pitos. Y con su voz con gritos como "guapa", "alcaldesa", "fascista", "fuera de Iruña" o "Uxue mándala a Burgos, por favor".
Una cita multitudinaria, familiar, emocionante. Que a nadie dejó indiferente. Y que estuvo cerca de suspenderse en su último tramo, debido a unos incidentes que se produjeron al principio de la calle Curia (que comienzan a ser tradición), pero que finalmente no impidieron que la procesión llegase a buen puerto.