pamplona. Aunque la procesión se desarrolló con los tradicionales aplausos y abucheos a la alcaldesa de Pamplona y sin incidentes, durante el regreso a la catedral se vivieron momentos de gran tensión provocados por un grupo contrario a Barcina.
Todo comenzó cuando una veintena de efectivos de la Policía Nacional, vestidos con el uniforme antidisturbios, se ubicó a ambos lados de la calle Curia y fueron increpados por parte del público presente.
Ante la llegada de la cabeza de la procesión, la Comparsa de Gigantes y Cabezudos decidió no continuar hasta que la Policía abandonara dicho lugar para evitar que se produjeran mayores incidentes y se protegiera a los ancianos y niños presentes entre el numeroso público. Mientras tanto, la Corporación, Policía Municipal y organización, discutieron entre la conveniencia de retirarse en la Plaza del Ayuntamiento o finalizar el camino de vuelta. Tras una conversación mantenida entre Policía Municipal y el jefe de protocolo del Ayuntamiento de Pamplona con Policía Nacional, éstos abandonaron el lugar.
Fuentes de la Delegación del Gobierno aseguraron que la presencia de la Policía Nacional "estaba prevista", aunque la Comparsa de Gigantes y Cabezudos sostuvo que eran "hechos inéditos" en la procesión.
Al paso de la Corporación por Curia, la Policía Municipal reforzó el número de agentes presentes en el acto ya que todos los ediles, a excepción de los concejales de la suspendida ANV, recibieron insultos. A Barcina, incluso, intentaron agredirle motivo por el que los municipales intervinieron provocando la caída de varias personas (entre las que se encontraba una anciana). También se escucharon gritos de apoyo a Gora Iruñea. >a.guzmán