AL igual que las fiestas con mayúscula lo hicieran doce horas antes, a las doce del mediodía, sobre las 0.00 horas, con idéntica puntualidad, arrancó la fiesta programada en la plaza del Castillo para la presente noche, la primera en blanco y rojo: ésta, claro está, en clave de funk. Del mejor funky facturado en el Estado que se puede degustar actualmente en directo, en nuestra opinión. Ante un público genuinamente sanferminero que, mayoritariamente, se apiñó del quiosco hacia delante (tal vez para combatir el fresco, los 12 grados con los que nos obsequió la noche), en medio de un ambiente más de estreno de fiestas que de concierto, con el reloj de la diputación como testigo de fondo, colgado del cielo cual bola discotequera de cristalitos -aunque evidentemente ni girara ni nos diese a nosotros dicha sensación (pese a que era día 6, acudimos sobrios a la plaza)-, la Fundación pronto empezó a hacer de la suyas: a fabricar funky a espuertas desde el primer minuto, ese funky con adn propio y disparado espíritu festivo que tan bien se les da hacer; a fabricarlo y a jalear en todo momento a los presentes, poniendo a la tercera de cambio las cartas sobre la mesa con la interpretación de Supersexi girl, su composición más exitosa hasta el momento: a tratar de animar e involucrar en su show al público, al que se dirigieron constantemente en su intento por convertir el concierto en una fiesta... a la altura de los Sanfermines, ésa que hoy les acogía. Y en parte podemos afirmar que los brillantemente comandados por los vocalistas y maestros de ceremonias Paquito Sex Machine y Miguelito Superstar lo consiguieron, toda vez que los asistentes, al menos aquéllos que estaban en la plaza con motivo de su actuación -queremos decir-, estuvieron por la labor, disfrutando de la música y mostrándose participativos, ya bailando, ya, aplaudiendo después de todos y cada uno de los trece temas que sonaron. Sí, y de principio a fin, desde que la decena de músicos implicada en el acto de fraguar la música descorchara la noche bajo los ritmos de Sube el tocadiscos hasta que concluyeran con Chungo de quitar, en primera instancia: unas composiciones con relucientes vetas de black music, soul o acid-jazz en las que, sobre la mullida base creada por guitarra, bajo, teclados, batería y demás percusiones complementarias, los vientos y las armonías vocales se reforzaron mutuamente a la perfección, transformando la parte delantera del escenario en una sala de baile de sonoridad típicamente setentera.
Y todo ello con los músicos totalmente entregados, como ya hemos sugerido; vamos, como siempre que han actuado por estos lares, siendo como son unos de nuestros más asiduos visitantes. La última vez, por cierto, en agosto de 2007 en fiestas de Burlada, con motivo de la 6ª edición del Herbaliser C.R.F.
Fiesta grande en Pamplona en vísperas del día del patrón; de San Fermín, santo entre todos los santos en lo que a la ciudad respecta; fiesta desarrollada en clave de genuina música-disco en honor de San Ferfunk -nos atreveríamos a decir-, figura que bien podría reivindicar la Fundación Tony Manero a tenor de lo visto. De lo dicho por ellos a su manera desde el escenario nota a nota, beat a beat. He aquí, a pesar del frío y de la asistencia, en qué se tradujo la del día 6, primera de las ocho citas musicales del presente Plaza Abierta/Plaza Zabalik.