para los divinos y para los humanos. Para los de aquí y para los de allá. Para los altos y para los bajos. Para los que corren al principio vestidos normales y para los que lo hacen al final disfrazados de futbolistas. Para los heridos (lamento el grave percance de un mozo en la cuesta de Santo Domingo y que está en el Hospital reventado por dentro) y para los ilesos. Para los que aceleran y para los que frenan. Para los que se acercan y para los que se alejan. Para los que se atreven y para los que tiene más miedo que alma. Para todos: el encierro.
La verdad es que el que inauguraba los Sanfermines de este año con toros del Conde de la Corte -diez años llevaban sin trotar por nuestro casco viejo- tuvo de todo y para todos: hubo emoción, carrera disgregada, momentos espectaculares, muchos golpes y caídas, ausencia de cornadas y el cronómetro que se fue hasta los 4.20. Por haber, había hasta miembras (la ministra Bibiana en persona me ha llamado para autorizarme a utilizar su palabro) en el recorrido.
No se puede pedir mucho más para el primer día. Tiempo habrá -seguro- para ir subiendo el listón del peligro, el miedo, la agitación y todo lo que lleva dentro de sí el espectáculo más famoso del mundo entero. Sólo espero que después de un fin de semana tan masificado, muchos tengan que marcharse (la desaceleración acelerada del Gobierno no permite que las alegrías y el consumismo se alarguen demasiado) y con los justos en la calle se vean carreras de aún mayor nivel que el ofrecido con los del Conde. Ya me decía un amigo mío: "los invitados son como el pescado, después de tres días empiezan a oler". Así que, aligerando para que entre semana podamos gozar los de casa.
Por último, comentario televisivo. A los de TVE les pilló el toro (me ha venido la comparación que ni pintada) y no nos enteramos de la misa la media hasta que ya estaba medio vallado recogido. Los de Cuatro , por el contrario, han sacado matrícula de honor en lo que a imágenes se refiere. Otra cosa es el tema oral. Me da la impresión de que alguno sigue en el set que instalaron para la Eurocopa en mitad de Austria y no puede quitarse de encima el tono deportivo de su voz, sin contar con que es casi mejor no escuchar lo que dicen. Creo que igual merece la pena que se apliquen una de las frases que más furor ha hecho en los últimos tiempos: ¡por qué no te callas!