pamplona. Diego Urdiales las ha visto de todos los colores, y no por su profesión de pintor. El riojano, estuvo a punto de perder la paciencia esperando una llamada que no llegaba y una oportunidad que no asomaba en el horizonte. A los 33 años, Madrid le ha puesto en el lugar que él buscaba para lanzar su carrera. Una oreja en Las Ventas y otra buena tarde madrileña en la que no acompañó la espada, han impreso su nombre en los carteles de San Sebastián, Bilbao, Bayona, Santander, Logroño... Hoy debuta en Pamplona con la misma ilusión que, hace exactamente siete años, confirmaba su alternativa.
Después de su éxito en Madrid tendrá la moral por las nubes...
Después de tanto tiempo luchando, se han abierto puertas de ferias importantes y una de las más importantes es Pamplona.
Nueve años esperando ese momento de gloria...
Pues sí, muchísimo tiempo, porque en agosto cumplo nueve años de matador y ha sido una lucha difícil. Porque a parte de lo difícil que es ser torero, cuando uno no está delante del toro todavía se sufre más.
¿Cómo se aguanta un año y otro año esperando que llegue ese día?
Lo que más fuerza me ha dado es que me he sentido siempre torero, aunque haya sido entrenando. Cuando he cogido un capote o una muleta he tenido unas sensaciones especiales que me han dado fuerza y energía para seguir luchando. El entrenamiento diario es muy difícil y la única explicación que hay es la afición.
¿Llegó a pensar en la retirada?
Formalmente no, pero cualquier ser humano que hubiera estado en mi situación, en momentos duros como cuando salen los carteles y no te llaman, o te prometen que vas a ir a Madrid y no te llaman, o anuncian la feria de tu tierra y tampoco te llaman, creo que, en esa situación, no hay ser humano que no se plantearía el dejarlo.
La tarde de San Isidro en la que cortó la oreja ¿tenía una especie de premonición o sintió que era su día en el transcurso de la faena?
Adivino no soy: no sentía nada. Pero siempre he confiado en mí mismo, a parte de que he tenido gente a mi alrededor que ha confiado en mí. Pero ha sido la confianza en mí mismo la que me ha dado fuerzas para poder soportar esa tarde también. Porque no es nada fácil, cuando uno no está toreado, el jugarse todo en unos minutos. Yo no me lo planteé así, porque hubiera sido muy difícil soportar esa presión en la que piensas que te juegas todo en diez minutos, que toda tu vida profesional se puede ir en ese momento: sería insoportable. Yo pensé en que era un día que me había regalado Dios, una oportunidad que me había ganado yo solo y que tenía que tratar de disfrutarla.
¿No le tembló el pulso cuando sintió que aquel toro podía cambiar lo que ha sido su vida?
Tienes que estar con una concentración especial, porque abandonarte plenamente, como a todos los toreros nos gusta abandonarnos en esos momentos, en mi situación, es prácticamente imposible. Tienes que tener la mente muy despejada, pensar en los detalles técnicos y en cosas que no te dejan abandonarte; intentar que lo que haces ahí se sienta y, claro, sintiéndolo yo, los de arriba lo sienten.
¿Es cierto que en estos dos últimos años ha compaginado su profesión de pintor para vivir?
Sí, por supuesto. He estado trabajando y es de lo que he vivido.
Y luego la gente pensará que la vida de los toreros es de vino y rosas...
La vida del torero es muy difícil y complicada, y si supieran muchas veces lo que pagan a algunos toreros y cómo está esta profesión, muchos se callarían.
Bueno, parece que le ha llegado la recompensa y hoy hace el paseíllo en Pamplona por primera vez.
Es un día muy importante porque es una de las ferias más notables del mundo. Intentaré que toda la presión de esa plaza, que para mí es una circunstancia nueva, aunque la he visto como espectador, intentaré concentrarme en mí mismo, en sentir el toreo... Y estoy convencido que cuando uno torea, canten o no canten en el tendido, la gente se entrega. Pero no cabe duda de que no es fácil para los toreros. Pamplona es única y para vivirlo hay que estar ahí. Espero estar cómodo. Yo sólo quiero triunfar porque Pamplona tiene una fuerza y una repercusión tremendas.
Usted comenzó en una escuela taurina en Arnedo, su localidad natal, ¿qué valor les da como cantera de toreros?
Yo estuve muy poquito tiempo. Me ayudaron muchísimo. Lo que te puede enseñar un buen profesional te cuesta mucho menos aprenderlo. Ha habido momentos en los que yo he estado muy solo en la búsqueda de lo que es el toreo. A parte de las escuelas, lo que es muy importante es tener a tu lado a un hombre que te enseñe .
¿Va a tener hoy a su gente cerca?
Tal y como está la plaza para hacerse con entradas, estarán los que puedan.