barcelona. Los expertos españoles en medicina reproductiva coincidieron ayer en la necesidad de legalizar el uso de madres o vientres de alquiler siempre que este procedimiento se realice por razones estrictamente médicas y en los casos en que las mujeres no tengan otra manera de poder concebir un hijo a partir de sus propios ovocitos. Los médicos debatieron el asunto en el XXIV Encuentro Anual de Medicina Reproductiva de Europa (ESHRE).
A diferencia de países como Estados Unidos y Reino Unido, La Ley de Reproducción Asistida en España declara ilegal el procedimiento de "madre de alquiler", en el que una mujer cede su útero para que a través de una fecundación in vitro se le implanten los embriones de los futuros padres.
La destacada bióloga Anna Veiga, del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, afirmó que "valdría la pena" despenalizar este procedimiento, si bien subrayó que su uso no se debería generalizar, sino que se tendría que aplicar "de manera pormenorizada", tras examinar detenidamente cada caso.
En esta misma línea se expresó la doctora Francesca Vidal, investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona, que recordó que el "vientre de alquiler" nunca debería llevarse a cabo por cuestiones estéticas, sino por "condiciones médicas necesarias", es decir, cuando una mujer, por ejemplo, ha sufrido la extirpación del útero a causa de un cáncer y desea tener un hijo con sus ovocitos y el esperma de su pareja.
"No entiendo muy bien por qué en nuestro país este procedimiento no está permitido. Yo estoy absolutamente a favor", aseguró el doctor Juan Antonio García Velasco, director del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Madrid.
fecundación in vitro Al margen del siempre controvertido tema de las "madres de alquiler", los más de 7.000 expertos que participan en este congreso también debatieron sobre los límites éticos y sociales que plantean las nuevas técnicas de fecundación in vitro, que han hecho posible que varias mujeres sexagenarias hayan sido madres.
Anna Veiga explicó que en España existe un "consenso" no escrito entre los profesionales de la medicina dedicados a la reproducción para que no se trate a mujeres de más de cincuenta años, que es la edad aproximada en que termina el ciclo de reproducción natural de la mujer.
"Una mujer se 60 años no es que sea estéril, es que se le ha acabado el período reproductivo", señaló Veiga, que considera que ante casos como estos es la sociedad la que debe determinar hasta qué momento es adecuado ayudar a estas mujeres. "No somos nosotros los que decidimos", apostilló.