Concierto de El Columpio Asesino Fecha: Viernes, 22 de agosto. Lugar: Carpa instalada en Sarriguren. Intérpretes: El Columpio Asesino, formación integrada en directo por Albaro Arizaleta, a la batería y a la voz; Raúl Arizaleta y Markos Tantos, a las guitarras; Roberto Urzaiz, al bajo y a las voces; Cristina, a los coros y a los teclados; e Iñigo Sola, a la trompeta. Incidencias: Actuación enmarcada en el III Ciclo de conciertos 'Noches de Sarriguren', organizado por el Ayuntamiento del valle de Egüés. Lleno, alrededor de centenar y medio de personas.
POR J. ÓSCAR BEORLEGUI
Como preámbulo a la presentación oficial de La Gallina , tercer CD de la banda (acontecimiento que tendrá lugar en octubre en Artsaia), y como colofón del ya citado ciclo, El Columpio Asesino compareció el pasado 22 en la carpa de Sarriguren, enclave que los últimos viernes ha venido acogiendo actuaciones de pequeño formato como la de Espíritu de Contradicción -por ejemplo-, recientes ganadores del reventado Berri Rock. Con el público a punto de caramelo tras la sesión de una hora de duración brindada por DJ Moderno, en medio de un ambiente especialmente cálido por la obligatoria cercanía establecida entre músicos y público... habida cuenta de que la carpa, el invernadero instalado -más bien- no daba para más (no siendo mucho más grande la misma que las de la Magdalena, en realidad), en medio -en resumidas cuentas- de un ambiente marcado por el calor y por la expectación que, haya el público que haya, siempre suscita El Columpio. La velada se inició con las leves y sugerentes cadencias de El destacamento : bajo sus quedas pero intensas melodías, con los comandados desde su ladeada trinchera de platillos y tambores por Albaro logrando desde el principio hacer partícipe al público de los balanceos de dicho tema. A continuación, protagonizando un señor cambio de ritmos, la banda metió segunda con Edad legal , todo un clásico que, con el ya citado Albaro tirando del mismo como si del jefe de calderas del barco se tratase, mostró al Columpio en todo su esplendor; lo mismo que la siguiente en sonar, Your man is dead , extraída esta vez, como si de una especie de premeditada cuenta atrás se tratase, del primer CD del grupo; ¿más temas de dicha ópera prima en sonar? La imprescindible Castigadora o la estratosférica Ye ye yee -por ejemplo-, que dentro de un set-list confeccionado a nuestro entender pensando más en celebrar el reencuentro con su público que en la presentación del nuevo disco encontraron su espacio en el ecuador de la velada, la cual, además, también deparó composiciones como la siempre impactante La perra del hortelano , antes de terminar con Floto. .. con permiso de los bises: unos temas todos ellos eclécticos dentro de lo que es el indie (una de las señas de identidad de la casa), de impecable factura y que, aunque erigidos sobre atmósferas de diferente intensidad, propulsados por el electro-pop, impulsaron en todo momento a los asistentes hacia arriba. A un público que sabía más que de sobra a quiénes había ido a ver y que, cosas de la proximidad ya comentada y de su querencia por el grupo, llevó al mismo en volandas hasta el final. Y tras hacerlo de los presentes, ¿qué decir de los músicos? Que se les vio entregados y cómodos, muy cómodos, viviendo, aprovechando tal vez las presentes circunstancias para imbuirse del calor de los pequeños escenarios: y principalmente así vimos al todoterreno Roberto, la última incorporación, gran fichaje para impulsar al Columpio que, además de tocar el bajo y hacer coros, cantó con gran elegancia en temas como Moscas , mostrándose como pez en el agua durante la interpretación de otros también nuevos como México o Aleluya . Y esto dio de sí el concierto, más que exitoso calentamiento de motores de cara a la cita realmente importante para El Columpio, la de octubre: allí estaremos, tratando de aportar nuestro empujón.