A un periodista de la BBC lo acaban de echar por hacer el chiste "tienes más agujeros que un avión español". Ahora poca gente puede verle la gracia, porque entre esos agujeros hay todavía más de 40 cuerpos sin identificar. Las filtraciones en la investigación están haciendo que el caso vaya cobrando cierto carácter como de comedia. Un día la televisión argentina saca la conversación entre piloto y copiloto, luego resulta que hay un vídeo que le enseñaron a Zapatero pero que el juez que instruye el caso no conocía. Los agujeros, más que en el fuselaje, parecen estar en los protocolos de actuación. Pero de todo este fatal desenlace también salen imágenes e historias positivas, como la de Beatriz Reyes, que tras sobrevivir al brutal impacto del avión de Spanair contra el suelo, en el que se fracturó un pie, rompió su pantalón, se practicó un torniquete y luego pudo sacar a dos niños de entre el amasijo de fuego y salvarles la vida. Su peripecia es real y, seguramente, ya están escribiendo su historia para una de esas series que tanto se estilan en nuestra televisión, que convierte en series todos los sucesos truculentos.
Risas provoca la huida, o lo que sea, de Rodríguez Menéndez, el abogado habitual en las tertulias marcianas de Javier Sardá. Este personaje sí que va dejando agujeros por donde quiera que va. Ahora, la negligencia de algún juez para unos, o la permisividad de la ley para otros, le ha permitido esta espantada para acrecentar su ridícula leyenda televisiva. Pronto lo veremos también cobrando de ese fondo de reptiles del que disponen esos programas de entrevistas en los que, semana a semana, contratan a este tipo de personas que se dejan preguntar por sus miserias antes, claro, de pasar por caja. Estos sí que son agujeros.