madrid. En 1974, la dictadura de Pinochet acababa con la vida de Miguel Enríquez, pareja y camarada de la cineasta Carmen Castillo, quien estrena mañana Calle Santa Fe, un documental con el que vuelve al lugar donde nació el Movimiento de Izquierda Revolucionaria que se opuso al régimen opresor chileno.
"Es una historia sobre el amor revolucionario, sobre aquellos anónimos de los que nadie habla", explica Castillo. Con el golpe militar de 1973 y el asesinato de Allende, el Estado chileno quedó huérfano de libertad, pero eso no impidió que un movimiento de resistencia -MIR-, al que la directora y guionista perteneció junto a Enríquez, fuera consolidándose, de forma clandestina, en suburbios de Santiago de Chile.
Un año después, Enríquez moría a manos de los militares del régimen y Castillo quedaba gravemente herida y forzada al exilio. "Cuando estuve en París, siempre sentí en el interior a mis amigos pese a estar todos desperdigados", comenta la chilena, quien reconoce que pensar en la ciudad de Santiago le producía, hasta el encuentro con el hombre que le salvó la vida, "un gran rechazo".
Eso cambió cuando la directora decidió enfrentarse al pasado y visitar la casa donde compartió un largo período con Enríquez, en la Calle Santa Fe. "Allí me encontré con Manuel -el vecino que, ignorando el riesgo que corría, llamó a una ambulancia para que fuera a recoger a Castillo, herida- y toda su bondad me hizo preguntarme cómo durante 30 años pude olvidar los gestos anónimos de bien del pueblo chileno", dice la directora, que en ese momento decidió recoger de manera documental los testimonios de sus compañeros miristas en la película que ahora presenta. >sonsoles rodríguez