venecia. Cuando quedan cuatro meses para que sobrepase la barrera de los cien años, el director portugués Manoel de Oliveira acudió ayer Venecia para mostrar Do visível ao invisível, 7 minutos que sintetizan el cine todavía actual y sorprendente de tan venerable cineasta.
Genio y figura. Pocos directores pueden presumir de haber conseguido que su etapa más fructífera se haya producido pasados los 80 años y Manoel de Oliveira (Oporto, 11 de diciembre de 1908) sigue innovando, esta vez en formato de cortometraje y rodando con cámara digital. Dos amigos se encuentran en Sao Paulo y, durante el feliz y breve reencuentro, no dejan de sonarles los teléfonos móviles, de manera que hasta que no se llaman el uno al otro no pueden establecer una conversación. "Esta pequeña película, que ha sido hecha con prisas, habla irónicamente sobre la artificialidad de la sociedad y del consumo exacerbado", explica para la prensa el decano del cine mundial.
Oliveira, que con películas como Un filme falado y O convento se ganó fama de director tan profundo como plúmbeo, aporta en este filme su personal visión sobre la manera de salvar el mundo. En Do visível ao invisível se refleja cómo tamaña empresa debe ser emprendida desde abajo, desde la recuperación de la humanidad y del contacto físico y emocional. "El veloz progreso de la técnica, al que reconozco su parte extraordinaria, está robándonos nuestra querida intimidad y la no menos amada tranquilidad", asegura. >efe