venecia. La presencia de dos estrellas como Brad Pitt y George Clooney aseguró ayer el despliegue mediático en la primera jornada de la Mostra de Venecia, desplazando del protagonismo al contenido cinematográfico en favor de la crónica rosa. "Me voy a casar y voy a ser padre hoy mismo", respondía con ironía Clooney, uno de los galanes más cotizados de Hollywood y ahora protagonista de Burn After Reading , la nueva película de los hermanos Coen que inauguró el festival fuera de concurso.
En la rueda de prensa que abrió el fuego en el Lido de Venecia, ésa era la respuesta a una de las preguntas que desviaron la atención de terrenos extracinematográficos.
Los brangelinos -como se conoce a los mellizos de Angelina Jolie y Pitt- fueron también citados, aunque no tuvieron respuesta, y a Pitt le preguntaron a qué gimnasio había que apuntarse para que él les atendiera, como ocurre en la cinta de los Coen. "Es sólo una película", respondió, y "mi costumbre sobre los gimnasios es no ir a ninguno de ellos", añadió.
Los abucheos de los periodistas allí presentes ante las preguntas menos oportunas no impidieron que otra reportera pidiera también a Clooney, cuyo personaje está obsesionado con hacer ejercicio en la película, que corriera tras ella, a lo que contestó: "Más bien, huiría de usted".
Clooney y Pitt, que no estuvieron muy habladores durante la media hora que duró la comparecencia, volvieron a toparse con el peso de su vida pública por encima de su trabajo profesional. El martes, además, aprovecharon su presencia en Venecia para dar rienda suelta a otra de sus facetas públicas menos frívolas, la filantrópica, al presidir un gala benéfica para la ONG Not On Our Watch con el fin de recaudar fondos para Darfur (Sudán). >EFE