pamplona. La División de Juego y Espectáculos de la Policía Foral ha realizado 166 inspecciones en espectáculos taurinos tradicionales sin muerte de res en lo que va de año, según datos facilitados por el propio Cuerpo, y en ellas han registrado 42 infracciones, las más numerosas por ganaderías no autorizadas y por la presencia de obstáculos en el recorrido.
Los dos fallecidos en sendos encierros en la última semana en la Comunidad Foral evidencian el riesgo de las vaquillas, uno de los grandes atractivos de las fiestas patronales de Navarra, donde cientos de locales y foráneos se divierten al desafiar a las reses sin ser conscientes del peligro.
El pasado miércoles, en las fiestas patronales de Lerín, un vecino de la localidad, de 40 años, perdió la vida por el golpe que sufrió en la cabeza al ser volteado por una vaquilla durante el encierro. El martes fue un vecino de Getxo (Vizcaya), de 46 años, el que murió tras ser embestido por una vaca en el encierro de las fiestas de Marcilla, sembrando la alarma en la comunidad navarra ante una actividad aparentemente inofensiva.
Todos los aspectos concernientes a la suelta de vaquillas están regulados por una Ley foral de 1989 y por un Decreto foral de 1992, y están gestionados por la División de Juego y Espectáculos de la Policía Foral, según explicó ayer el comisario principal del cuerpo autonómico, Mario Zunzarren.
Tal y como expuso, la actuación que llevan a cabo en todos los pueblos que han sido autorizados para los encierros comienza con una inspección del vallado, que debe tener una serie de características que permitan resistir la posible embestida de las reses y no haya riesgo de fuga, aunque ha asegurado que en este aspecto no suele haber problemas.
A continuación comprueban que no haya obstáculos en el recorrido, que el ganado pertenezca a la corrida autorizada, que dicha autorización sea la adecuada, y que haya acudido el director de lidia, profesional taurino encargado de controlar la actividad en cada encierro.
Asimismo, hizo hincapié en que se hace un esfuerzo importante en comprobar que no haya menores de 16 años corriendo ante las vaquillas, ya que está "absolutamente prohibido", y a la vez tratan de ver que todos los corredores estén en las condiciones necesarias para hacerlo, ya que, de lo contrario, les impiden participar.
Para que se apruebe el comienzo es imprescindible que haya un médico, un ATS y una ambulancia que pueda ser medicalizada, con el requisito añadido de que no pertenezcan al centro de salud de la localidad, y si alguno de estos aspectos no está preparado y disponible, el encierro puede ser retrasado e incluso suspendido, como ha ocurrido en alguna ocasión.
El pasado año la Policía Foral realizó un total de 261 inspecciones, con 43 infracciones detectadas, las más numerosas en este caso por carecer de director de lidia, imprescindible para poder dar comienzo al festejo, y por contar con una ganadería no autorizada. En la que vamos de 2008, las infracciones denunciadas ascienden a 42 después de 166 inspecciones.
control pionero El comisario Zunzarren cree que el control que se hace en Navarra es "bueno" e incluso pionero, pero que el problema es que muchas veces su presencia incómoda a los que están disfrutando de las fiestas, que no entienden que su misión es velar por su seguridad.
Asimismo, considera que para evitar este tipo de desgracias es necesario "tener más respeto" al animal bravo, para lo que ha pedido la cordura de los corredores y que sean conscientes del peligro al que se exponen, y aunque lamentó los dos fallecimientos de esta última semana, cree que son accidentes propios del riesgo que asume el corredor, y que ellos difícilmente pueden evitar.
En nombre de la DYA, la asociación que más festivales taurinos cubre en Navarra en materia sanitaria, Alfredo Celaya explicó que la principal causa de las atenciones médicas en los encierros es el desconocimiento de los corredores.
Al respecto destacó que la gran mayoría de las personas atendidas en los pueblos de paso del Camino de Santiago son peregrinos, y en los de la Ribera también la mayor parte son de fuera, por lo que en su mayoría desconocen el funcionamiento de este tipo de actos. Como anécdota, resaltó el de un peregrino francés que tuvo que ser atendido en el encierro de las fiestas de Puente la Reina, a quien le cogió una vaquilla cuando intentaba hacerle una foto. >d.n./efe