pamplona. Los sindicatos ELA, LAB y CCOO de La Montañesa han vuelto a poner de manifiesto en un comunicado las malas condiciones laborales en las que prestan el servicio justificando de este modo las "quejas" de ciudadanos sobre la "conducción brusca y el trato inapropiado hacia los usuarios por parte de los conductores". A su entender, las principales carencias del servicio son la falta de seguridad, la eventualidad y falta de formación de los chóferes, y la presión de jornadas "interminables y a contrarreloj" que generan situaciones "estresantes y de ansiedad continua" a lo largo de su jornada. "No negamos que los frenazos, giros bruscos y velocidad inadecuada en la conducción sean algo frecuente, ni que la relación con los usuarios sea la más cordial, por desgracia está pasando diariamente", remarcan. El exceso de tráfico en Pamplona y las alteraciones de direcciones en los recorridos que ha tenido lugar en los últimos años no han repercutido en los trayectos de las diferentes líneas de transporte, informan. Además, destacan el mal estado en el que se encuentran algunos de los autobuses, "algunos muy antiguos y con mecanismos de frenado y cajas de cambio muy deterioradas". Las jornadas laborales se prolongan hasta las nueve horas y cuarto "ininterrumpidas y sin descanso para tomar el bocadillo ni para ir el servicio": "En algunos casos tienen suerte y hay un bar en la cabecera para ir al WC". Destacan además que uno de cada tres conductores es temporal, y "el miedo a no ser renovado a fín de contrato les lleva a hacer lo que sea para cumplir el horario". Su sufre por otro lado una "indefensión tremenda, sobre todo en horarios nocturnos y en determinadas líneas, hasta el punto de sufrir agresiones graves". Esta situación se acentúa si el conductor es mujer, matizan. "La responsabilidad final, por la falta de personal y medios, no es sólo del chófer porque la empresa y los técnicos de la MCP son conocedores de esta triste situación y hacen oídos sordos".
Según explicó Gustavo González, delegado de LAB, la Montañesa "se escuda en que es la Mancomunidad la que pone los horarios, y la Mancomunidad en que es la Montañesa la que los regula". Muchos de los eventuales, añade, carecen de "formación adecuada" cuando se transporta a gente mayor, niños pequeños, etcétera". "Los jefes de tráfico y los inspectores sólo vigilan los horarios", remarca, y "es evidente que hace falta más personal". "En el segundo plan de transporte se ha puesto el acento en las nuevas líneas y ampliaciones pero no en mejorar el servicio que estaba mal", añadió. También desde ELA, Txutxín Zudaire asegura que si los conductores tuvieran que "cumplir a rajatabla las normas, ir a 50 kilómetros por hora, no hacer adelantamientos o esperar en carriles bus ocupados, no funcionaría el servicio". "La gente está muy quemada y conductores muy profesionales se encuentran en situaciones personales delicadas, como ha ocurrido con el que dio positivo en un control de alcoholemia", remarca. Finalmente, admiten que falta unidad sindical desde que "UGT y ATTU decidieron firmar el convenio con la empresa".